El diccionario define al rebelde como aquella persona que, faltando a la obediencia debida, se rebela contra ella.
Como juego de poder, la rebeldía es uno de los patrones clásicos que se presentan en muchas organizaciones. Consiste en resistirse a la autoridad o a cualquier otra forma de poder legítimo como pueden ser aquellas que estructuran el sistema de ideología de la organización o las habilidades técnicas de las personas que la integran.
Las acciones de rebeldía conforman un continuo que va desde la simple protesta hasta la rebelión o el motín. En ellas puede participar cualquier agente perteneciente a la organización: ya sea un trabajador cualificado, un trabajador sin cualificación o incluso un mando intermedio. Respecto a su manifestación, la rebeldía se puede desarrollar de una forma sutil o de una forma violenta y agresiva.
Los juegos de rebeldía pueden desarrollarse según diferentes patrones. Unos se limitan a explotar el sistema de autoridad volviendo las reglas burocráticas contra los superiores de la organización. Otros recurren a modificar el trabajo a realizar, distorsionando el funcionamiento de la organización. También pueden consistir en acciones de sabotaje dirigidas a entorpecer la actividad de la organización, o simplemente en la negativa a seguir trabajando.
Donde hay juegos de rebeldía existen también juegos dirigidos a combatirla, pues podemos utilizar el poder para sofocar la resistencia a la autoridad. Las acciones más clásicas, y las más evidentes, consisten en imponer más controles a los trabajadores potencialmente rebeldes, en desarrollar normas más estrictas de supervisión y control para disuadir la rebeldía, o en establecer penalizaciones más severas contra ellos.
Sin embargo, el resultado de estas acciones es cuestionable: si la rebeldía consiste en una resistencia a la autoridad, imponer más autoridad sólo permite ganar tiempo en los casos más extremos de rebeldía. Cuando la rebeldía es la respuesta a un diseño organizacional fallido, una mayor severidad no soluciona aquellos problemas que producen insatisfacción entre los profesionales y desencadenan la rebelión.
Probablemente, la mejor respuesta ante un juego de rebeldía se encuentre en la conversación. En analizar conjuntamente los motivos del descontento, en negociar concesiones y en convencer cuando es imposible cubrir todas las demandas. No es un camino fácil pero ¿existe alguna otra forma de gestionar el descontento?
Notas
Los juegos de rebeldía y los juegos de antirrebeldía son un patrón clásico dentro de los juegos de poder organizacionales. Puede obtener más información en la obra de Henry Mintzberg El Poder en la Organización. Está publicada en Ariel Editorial.


¿Podríamos entender como un acto de rebeldía la huelga antes de ser reconocida como un derecho esencial en el s.XX?. No es lo mismo protesta o reivindicación que rebeldía, aunque parece que hay una delgada línea.
Por: Luis Collado el 18 abril 2012
a las 10:34
Hola Luis, soy Agustín.
Siguiendo la clasificiación de Steiner sobre los juegos de poder, yo entiendo que la huelga por definición entra dentro de la familia de juegos de poder pasivos. Básicamente consiste en “dejar de hacer”, en vez de en “hacer”. El resto de de acontecimientos que la pueden acompañar (a veces sí y a veces no), ya serían juegos de poder de las categorías en las que el jugador es activo (escasez, intimidación o mentiras).
Saludos.
Por: Agustín Devós el 19 abril 2012
a las 10:43
Totalmente de acuerdo. Desde la definición de Minztberg, la huelga es juego de poder en contra de la autoridad. Siguiendo a Steiner, es un juego de poder pasivo que puede derivar hacia una escalada donde aparecen nuevos juegos de poder que tienden hacia el plano burdo y físico.
Muchas gracias por participar
Un abrazo
José Luis
Por: joseluisp el 24 abril 2012
a las 9:48
En “Los guiones que vivimos” (Steiner, 1974) ya aparecian sus primeras nociones sobre el poder y los juegos de poder. Abordados desde el punto de vista de la jerarquía, los clasificaba como juegos de poder hacia arriba, hacia abajo o nivelados. Y sobre las jerarquías, me gusta muchísimo el conocido “El principio de Peter” y su corolario “Las soluciones de Peter”. Además son divertidísimos.
Por: Agustín Devós el 24 abril 2012
a las 10:41