Posteado por: joseluisp | 11 junio 2009

Persiguiendo el confort

Equilibrio -3

Un amigo mío sostiene la idea de que las personas nos pasamos la vida buscando zonas de confort. Según él, todos nos encontramos en una carrera en la que, cuando algo nos desaloja de nuestra isla de confort, pasamos a dedicar nuestra energía a buscar una isla nueva donde podamos encontrar de nuevo el equilibrio.

Creo que tiene su parte de razón. El Diccionario de la Real Academia define confort como aquello que produce bienestar y comodidades. Para referirnos a ese estado donde todo es bienestar y comodidades, en coaching utilizamos la distinción de la transparencia.

Para un coach, la transparencia es el estado mínimo de conciencia en el que nos encontramos cuando nuestra vida se está desarrollando conforme a nuestras expectativas, sin nada que lo perturbe.

Cuando nada nos perturba vivimos en una actividad no reflexiva, no pensante, no deliberativa, que se desarrolla en sintonía con el mundo exterior. Cuando entramos en este estado fluímos, sin deternernos a pensar en él. Es lo que Rafael Echeverría considera la base y la condición primaria de la condición humana: la acción como umbral mínimo de conciencia. 

Qué sucede cuando algo nos perturba e interrumpe esta transparencia? Pues que aparece la deliberación, la conciencia de lo que está sucediendo y la necesidad de pensar en cómo restablecer la transparencia perdida. Así nuestra vida se desarrolla alternando estados de transparencia, con estados en los que la transparencia ha sido interrumpida y en los que dedicamos nuestra energía a recuperarla.

No es malo perseguir una zona de confort. Sin embargo no debemos olvidar que vivimos en un mundo donde el cambio es algo inevitable, continuo. Por ello, considerar que vamos a disponer de nuestros espacios de confort durante toda la vida puede ser poco realista. Más pronto o más tarde, los cambios en el entorno acabarán erosionando nuestra isla de confort, por lo que tendremos que emigrar a una nueva. Algo parecido a lo que les pasó a  aquellos ratones que se quedaron sin su queso

No existe ninguna vacuna para evitar el cambio, lo único que podemos hacer es estar preparados para aceptarlo. El cambio es inevitable, por lo que debemos aceptarlo como tal. Necesitamos tener abierta nuestra mente e ir continuamente revisando nuestras creencias, desaprendiendo aquello ha dejado de servir y aprendiendo a asimilar lo nuevo.

La mejor defensa contra el cambio es el optimismo: percibir que el cambio no es una perturbación negativa sino una oportunidad para renovarse, crecer y viajar hacia otras islas de confort. Nuevas islas mucho más enriquecedoras a nivel personal. En ellas podremos disfrutar de una transparencia que, en algún momento, volverá a quebrarse de nuevo.

 

004Notas:

Una aproximación alternativa al estado de transparencia la puede encontrar en el estado de flujo que describe Mihaly Csikszentmihalyi en su libro Fluir. Esta obra está publicada en castellano por Editorial Kairós.

¿Quien se ha llevado mi queso? , de Spencer Johnson, está publicado en castellano por Ediciones Urano-Empresa Activa.

He podido comprobar que existen varios vídeos en Internet basados en este éxito editorial. Para visitar una relación de ellos puede pulsar aquí.

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