Posteado por: joseluisp | 2 julio 2009

Samurais y mercenarios

busido

Conozco personas muy comprometidas con las organizaciones en las que trabajan. Uno de ellos es un directivo con el que mantuve un proceso de coaching en Sevilla. Nuestro amigo consideraba que la relación de una persona con su empresa debe estar basada en el honor, la lealtad y la fidelidad. Una relación de compromiso similar a la que establece el código del samurai.

Esta relación funcionó cuando el compromiso con su empresa era recíproco. Trabajaba en una organización que consideraba que su principal ventaja competitiva era el conocimiento de sus trabajadores, por lo que su cultura se preocupaba de identificar el talento, desarrollarlo y fidelizarlo. Obviamente existían problemas como en cualquier organización, pero tanto la empresa como los trabajadores habían llegado a una suerte de equilibrio en el que cada parte cubría las necesidades de la otra.

Sin embargo, un día la empresa fue vendida a una gran corporación perteneciente a la competencia. Los nuevos dueños tenían grandes expectativas con la organización, pero tenían una cultura diferente. Para ellos no tenía sentido gestionar y fidelizar el talento, pues pensaban que esta era una estrategia que encarecía los productos de la empresa y la volvían menos competitiva. Ellos preferían darle a la organización una orientación low-cost y estaban más interesados en subcontratar el talento en el mercado que en gestionar un pool de conocimientos basado en la cantera propia de la empresa. 

Nuestro amigo permaneció firme en su compromiso de samurai, hasta que pudo comprobar que este compromiso ya no era recíproco. Poco a poco, los samurais fueron abandonando la organización y esta se quedó como una empresa que satisfacía las necesidades de personas menos exigentes hacia el compromiso, mercenarios que sólo buscaban una relación mercantil en un ejercicio que duraba el tiempo de encontrar otra organización que le aportase mejores condiciones. Fue en este momento cuando decidió marcharse. 

Lo que aprendió de todo este proceso es que las empresas samurais atraen samurais, y que las empresas mercenarias atraen mercenarios. La organización no puede exigir compromiso a sus directivos y trabajadores si esta no está comprometida en crear un entorno donde éstos puedan canalizar sus necesidades profesionales y personales. De lo contrario creamos un mundo de mercenarios.

En segundo lugar, nuesto amigo aprendió que un mercenario no se compromete nunca con una organización, pues siempre aspira a dar el salto a otra en la que pueda mejorar sus condiciones. Sin embargo, un samurai siempre se compromete con su organización, al menos durante el tiempo que percibe que existe un compromiso mutuo. En el momento en que el samurai advierte que este compromiso se ha roto, lo mejor es abandonar.

¿Qué pasa con las personas que viven en organizaciones donde no existe ese compromiso? Tanto si son mercenarias o samurais acabarán sintiéndose desmotivados hacia sus empresas. Parece que la mejor opción es la salida, aunque muchas personas prefieren mantenerse dentro antes que la aventura de adentrarse en lo desconocido. La literatura empresarial es abundante en lo que respecta a despidos interiores, absentismos emocionales, muertos vivientes y entornos laborales tóxicos.

Y esta fue la tercera lección que aprendió nuestro líder. ¿Sabe cómo terminó la historia? Decidió reinventarse y construirse un trabajo a su medida desde el autoempleo. Un samurai vive desde el compromiso y, al menos, el está comprometido consigo mismo.

010Notas

El Bushido (o el Cámino del Guerrero) recoge el código ético al que los samuráis entregaban sus vidas. Ha sido desde siempre una inspiración para todos los que se interesan por el liderazgo dada su defensa de la lealtad y del honor. Aunque el Bushido carecía de textos, existen varios libros en el mercado sobre este código y sobre sus posibles aplicaciones al mundo occidental y a la vida corporativa.

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Responses

  1. Hola Jose Luis,

    He estado leyendo tu blog y me parece muy interesante. La historia de los “samurais” me resulta muy cercana. Tienes razón en todo lo que cuentas, pero para “poder reinventarse y construir un trabajo a medida” es necesario que se den unas condiciones muy favorables.
    Saludos y seguiré leyendo tu blog

    • Gracias por tu mensaje
      Bienvenida

  2. Saludos desde la Ciudad de MÈXICO.
    Este articulo confirma que para encajar en una empresa es importante conocer los propios valores y los de la empresa para ver si empatamos. No basta aceptar cualquier trabajo solo porque me ofrecen empleo, a menos que estes conciente que tu paso por ahì es temporal o que estàs dispuesto a pagar el precio.
    Me interesa conocer mas acerca de la filosofìa SAMURAI.

    • Hola Juan Felipe
      Gracias por tu mensaje. Bienvenido
      Me alegra tener visitas de un lugar al que quiero tanto como el DF
      Puedes conocer más sobre la filosofía samurai en cualquier libro sobre el Bushido (El código japonés del guerrero)
      Saludos

  3. […] partir de ahí el blog fue tomando foma y empezó a poblarse de samurais, toltecas, elderes, mercenarios, innovadores, tribus, culturas, generaciones, e incluso de cisnes […]


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