Posteado por: joseluisp | 27 julio 2009

Impermanencia

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Desde tiempos muy remotos, el concepto del cambio ha ejercido una tremenda fascinación sobre pensadores y filósofos, desde Lao Tsé y Heráclito en la antigüedad hasta Hegel y Marx en nuestra era.

La idea del cambio, y su presencia en todos los dominios del universo, ha llegado incluso a ser el eje fundamental de una religión organizada (el taoísmo) que considera la realidad como el resultado de un juego continuo entre dos elementos (el ying y el yang). Este juego produce un cambio continuo, y este cambio continuo es lo único que permanece invariable en el universo.

Estos días he vuelto a encontrarme con la cuestión del cambio leyendo la senda del líder, un texto muy interesante publicado por Su Santidad el Dalai Lama y el consultor Laurens van den Muyzemberg. En su caso ellos introducen la distinción de la impermanencia como consecuencia de la causa y el efecto: nada de lo que existe es permanente y sin ninguna causa, pues nuestro mundo está formado por procesos que operan en una cadena de causas y efectos.

Todos sabemos que esto es cierto, pero tendemos a negar el cambio, a no aceptarlo y a buscar estados de satisfacción permanentes. Por eso nos convertimos en personas apegadas a realidades que ya no existen o que están irreversiblemente condenadas a cambiar.

Ya que no aceptar el cambio es la fuente de muchas situaciones de estrés, ansiedad e insatisfacción, ¿qué podemos hacer para vivir en un mundo con un índice de cambio creciente? El budismo propone en primer lugar, que las personas seamos conscientes del constante cambio al que estamos sometidos.

Ser conscientes del cambio continuo es detectar aquellos cambios positivos y negativos en sus primeras etapas y saber tomar decisiones al respecto. En el caso de los cambios negativos algunos se pueden evitar si los detectamos a tiempo. En ocasiones podemos incluso convertirlos en oportunidades positivas.

El Dalai Lama, propone así una filosofía del liderazgo en la que se acepta el cambio como una realidad inevitable para que, a partir que esta realidad, busquemos continuamente sendas positivas para abordar el cambio en los negocios. El líder debe tener siempre presente la responsabilidad universal de las decisiones que toma y tomarlas siempre desde los valores morales.

Cuando percibimos el mundo desde la impermanencia, desde la aceptación del cambio, tenemos una mayor apertura hacia el comportamiento del ciclo económico, hacia la innovación, hacia la tecnología, hacia el talento, hacia las personas y hacia una realidad formada por elementos que interacionan entre sí mediante procesos de causa y efecto. Ying y yang en acción.

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Notas

La senda del líder, de Su Santidad el Dalai Lama y Laurens van den Muyzemberg, está publicada por Alienta Editorial.

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