Posteado por: joseluisp | 14 septiembre 2009

Planeta desconfianza

Peces

Hay directivos que desconfían de sus colaboradores. Temen que estos descubran su vulnerabilidad, que perciban su falta de competencia, o que puedan se revelarse como mejores profesionales que ellos. Esta desconfianza da como resultado un distanciamiento entre los jefes y sus subordinados. Cuando esto sucede, los directivos no hacen nada por liberar el potencial de las personas que tienen a su cargo pues, después de todo, piensan que si lo hacen acabarán desplazándolos y ocupando su puesto de trabajo.

Hay profesionales que desconfían de sus jefes. Piensan que no pueden compartir con ellos todo lo que sucede en su área de responsabilidad pues podrían ser juzgados como incompetentes. Perciben cualquier señal de acercamiento o de transparencia como una amenaza, pues mientras más información compartamos sobre nuestra área de responsabilidad, menos imprescindibles seremos entonces y más fácil será que seamos sustituidos por otra personas. Con esta creencia nos limitamos a desarrollar nuestro trabajo desde la falta de trasparencia y dedicamos nuestra energía a crear en torno a nosotros un halo de personas imprescindibles e insustituibles.

Hay trabajadores que desconfían de sus compañeros. Rivalizan con ellos y se ocultan información. Intentan desviar hacia ellos la culpa ante cualquier problema que se produce en la organización. Cuando se logran las metas o los objetivos se les niega su cuota de participación en los mismos. El fenómeno se manifiesta a veces entre departamentos, llegándose a una situación en la que las diferentes unidades de la organización se perciben entre ellas como una amenaza. Como resultado tenemos corporaciones donde todos sus miembros o unidades se limitan a defender sus posiciones respecto de una organización con la que no se sienten vinculados.

En el planeta desconfianza no hay espacio para el trabajo en equipo. Tampoco lo hay para el desarrollo profesional o personal, ni para la creatividad, ni para la innovación. No espere que los habitantes del planeta hagan algo diferente a ejecutar sus procesos y a desarrollar sus tareas dentro de los estándares establecidos. Mientras tanto, el talento se escapa hacia otros planetas donde sí existe el compromiso y la confianza.

En un mundo donde reina la desconfianza sus habitantes se perciben como enemigos y como amenazas. Pierden toda su energía evitando las amenazas percibidas y gestionando conflictos con enemigos internos, olvidando que la verdadera contienda, la competencia, se encuentra en el exterior. Es difícil que las personas de la organización se alineen con su visión, con su cultura, con sus valores o con sus objetivos.

En el planeta desconfianza residen la incomunicación, la desmotivación, el distanciamiento y la falta de compromiso. Las personas que viven él se sienten atrapadas y se consideran víctimas de una situación que no han creado. Su pensamiento se limita en sobrevivir o a buscar medios para escapar de un mundo que consideran hostil.

Te propongo que reflexiones sobre la idea. Que juegues con ella. Que la proyectes a la vida personal, a las relaciones, a la familia, a tu entorno social. Las conclusiones son similares.

¿En qué planeta vives? ¿Qué mundo estás contribuyendo a crear?

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Responses

  1. Cada uno de nosotros, contribuimos a crear el mundo en el que vivimos. Eludimos o ignoramos las raíces de muchos de los problemas que surgen en nuestro mundo. No es la pobreza el origen del problema, es la avaricia. No es la guerra el origen del problema, es la agresividad individual.

    Es el individuo el que tiene que cambiar, porque el mundo es un fenómeno proyectado por cada uno de nosotros.

    ¿ En qué planeta vivo? ¿Qué mundo estoy contribuyendo a crear? Vivo en un mundo en el que la competitividad, la falta de transparencia, la desconfianza y la falta de comunicación predomina a diario pero a su vez, vivo en un mundo paralelo abierto hacia la transparencia, la colaboración, la confianza y la comunicación. Mi planeta está formado por los dos mundos y espero que aunque las circunstancias pongan barreras, podamos contribuir a un mundo más positivo para uno mismo y para los demás.

    El único responsable del mundo es cada uno de nosotros, y para que el mundo cambie, tenemos que empezar a cambiar por nosotros mismos.

    José Luis, gracias por este artículo.

    • Hola Emma
      Gracias por tus comentarios y por ser parte de Cartografía Emocional
      Un abrazo desde Sevilla
      José Luis

  2. […] La palabra viene del latín confidentia y está conectada con otras palabras como confiar, fiabilidad o fe. Su opuesto es la desconfianza a la que hicimos referencia a ella en un artículo anterior. […]


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