Posteado por: joseluisp | 21 septiembre 2009

Procesos

LISA 4

En los años noventa nos volcamos en los procesos. Sea cual fuere el motivo (la implantación de sistemas ISO, el Control Estadístico de Procesos, el Modelo de Excelencia EFQM, los proyectos de reingeniería…) todos andábamos en las empresas evaluando procesos y analizando posibles mejoras al objeto de mejorar el tiempo de ejecución, el coste, o la calidad que recibía el cliente.

Conozco casos de consultores y empresas que hicieron excelentes trabajos. Proyectos dignos de analizarse como casos en las escuelas de negocio porque conseguían elininar tareas superfluas o repetitivas, detectar áreas de ineficiencia y simplificar las operaciones consiguiendo organizaciones más flexibles, con una estructura de costes más competitiva y con una orientación y una cultura enfocadas a la satisfacción del cliente.

En otros casos no se supo comprender el mensaje y el trabajo dio lugar a organizaciones atadas a normas y procedimientos que las convertían en burocracias donde no había espacio para la creatividad y para la discrecionalidad de sus profesionales.

Lo que aprendimos es que tan importante como gestionar los procesos es darle a la gente la capacidad de reconocer cuándo es importante hacer excepciones al objeto de satisfacer a nuestro cliente, o de alinearnos con los valores y objetivos de la organización.

La cuestión de procedimentar o no procedimentar también se manifiesta en nuestra vida personal. Así, el test de preferencias personales Myers-Briggs, identifica dos extremos en la forma en que las personas organizamos nuestra vida: los calificadores y los perceptivos. 

Los calificadores son aquellas personas que trabajan de forma estructurada para alcanzar un objetivo. Les gusta planificar, no dejar tareas abiertas, tomar decisiones y realizar su trabajo siguiendo rigurosamente la planificación establecida. Empiezan las tareas pronto para entregarlas a tiempo.

Por otra parte, los perceptivos son aquellas personas flexibles respecto a las situaciones. Son amigos de dejar las opciones tan abiertas como sea posible y prefieren la espontaneidad a la estructura, pues no les gustan las ataduras ni las rigideces. Prefieren no ser estrictos en fechas y horarios y les gusta sentirse libres, adaptables y flexibles pues consideran que lo importante no es el proceso sino el resultado.

Ninguna de estas actitudes son buenas o malas en sí. Simplemente unas tendrán un perfil más adecuado para determinadas tareas u organizaciones mientras que y otras actitudes encajarán mejor en otros puestos de trabajo.

Después de todo, la planificación y los procesos son sólo herramientas. Una herramientas muy poderosas cuando se ajustan a nuestras necesidades y a las de la organización. Pero, sin embargo, también son un elemento de rigidez que las esclerotiza cuando en vez de considerarse un medio las convertimos en un fin.

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Notas

El Indicador de Myers-Briggs (también conocido como MBTI) es un test de personalidad utilizado frecuentemente en campos tales como la dinámica de grupos, el desarrollo profesional y el desarrollo de capacidades de liderazgo.

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