Posteado por: joseluisp | 15 octubre 2009

Balances

Andreas Cellarius, Harmonia Macrocosmica

¿Para qué sirven las empresas? Casi nadie duda de la respuesta: para ganar dinero. La misión de los responsables de una empresa consiste en gestionar diferentes recursos (financieros, materiales y humanos) y coordinarlos al objeto de obtener un beneficio.

Aunque la respuesta parece concluyente, es cierto que cuando necesitamos mantener esos beneficios a largo plazo la ecuación parece complicarse. Si una empresa quiere mantenerse en el tiempo y ser un proyecto sostenible a largo plazo, la organización no sólo necesita tener satisfechos a sus accionistas, también deben estarlo sus clientes y sus trabajadores. Para ello debe mantener un equilibrio que Kenneth Blanchard denomina el triple balance. Esto supone que, para tomar nuestras decisiones empresariales, debemos partir del conocimiento de las necesidades de estos tres grupos.

Las necesidades de accionistas, clientes y trabajadores deben estar presentes en todos los departamentos de la organización: desde innovación y marketing hasta producción y operaciones, pasando por recursos humanos y administracíón. Ser conscientes de estas necesidades y conectar con ellas nos ayuda a construir una organización que produce bienes y servicios orientados a satisfacerlas.

A los resultados que reciben accionistas, clientes y trabajadores, el Modelo Europeo de Excelencia añade el impacto que la organización tiene sobre la sociedad. La incorporación de la sociedad como una variable más en la ecuación implica trabajar la imagen general de la empresa como generadora de empleo, como miembro responsable de la sociedad, como agente implicado en las comunidades donde opera y como organización que contribuye a la preservación y al mantenimiento de los recursos y del medio ambiente. En un post anterior ya analizamos la tendencia detectada al deterioro de la confianza que la sociedad deposita en las empresas y la necesidad de que estas gestionen su impacto sobre la sociedad. Un impacto susceptible de ser gestionado y optimizado con lo que denominamos su Responsabilidad Social Corporativa.

En esta dirección, R. Edward Freeman denominó stakeholders a aquellos grupos a quienes afecta o pueden afectar las decisiones de la empresa. Freeman identifica ocho grupos de stakeholders en la en la empresa. Tres de estos grupos de interés se encuentran dentro: los empleados, los gerentes y los propietarios. A nivel externo identifica otros cinco grupos: proveedores, clientes, acreedores, gobierno y sociedad.

Cuando tenemos en cuenta los intereses de los stakeholders introducimos en nuestro esquema de gestión los intereses de grupos como los competidores, el gobierno, las ONG´s, los sindicatos, las familias o las comunidades vecinales.

Finalmente, desde un punto de vista holístico, el Dalai Lama considera que el objetivo de la empresa consiste en crear felicidad para todas las personas que interactúan con ella. Según él, esta es la única forma de que la organización se mantenga en el tiempo. Por ello, la empresa quedaría queda definida como una organización que no puede existir a largo plazo si no está satisfaciendo las necesidades y los intereses de todos los grupos que interactúan con ella.

El ejercicio del liderazgo no se entedería sin un conocimiento del impacto que la empresa tiene sobre los diferentes grupos con los que opera. Nuestros esfuerzos y nuestras decisiones deben conectar con las necesidades de estos grupos y con la visión de poner en marcha una organización orientada a satisfacerlos.

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Responses

  1. El modelo del triple balance me parece beneficioso a todos los niveles. Tener satisfechos a todos los profesionales de una organización es una labor muy complicada que muchos no están dispuestos a asumir.

    La filosofía de ” cada uno debe mirar por sus intereses” cada vez está más vigente y a veces olvidamos que los intereses pueden ser comunes y por ello, todos podemos ganar.

    Generar intereses comunes contribuye a un ambiente más colaborativo pero en el momento que se perciba que esos intereses son egoístas e incompatibles estamos abocados al conflicto permanente en el que muy pocos se sentirán satisfechos.

    • Gracias por tu comentario
      José Luis


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