Posteado por: joseluisp | 2 noviembre 2009

Gestionar el éxito

Stars and hope - Deborah Koff Chapin

¿Puede destruírnos el éxito? El éxito supone un cambio en la vida de cualquier persona o de cualquier organización. Como cualquier cambio, necesitamos gestionarlo para optimizar su impacto.

Autores como David Nadler han analizado el efecto que el éxito tiene sobre la organización y han comprobado que los períodos de éxito sostenido pueden generar situaciones de autocomplacencia y de liderazgo incompetente. A estas situaciones las llama el síndrome del éxito y son perfectemente reconocibles en cualquier organización.

En primer lugar, él éxito afecta a la cultura de la organización. La informalidad y la espontaneidad propias de sus inicios, aquella que dió lugar a momentos de creatividad e innovación, desaparecen y dan paso a una estructura más formal y burocrática sostenida sobre rígidos procedimientos y políticas.

Por otra parte, el éxito puede hacernos perder el contacto con la realidad, aquel contacto que inicialmente nos ayudaba a detectar necesidades y oportunidades de negocio que no se estaban atendiendo desde la complacencia. Cuando nuestra organización se encuentra en la cresta de la ola tendemos a ignorar las amenazas que se ciernen sobre nuestro mercado. También llegamos a cegarnos respecto a los riesgos que ocultan las debilidades propias a la empresa. Si en una organización el éxito forma parte del paisaje, sus líderes pueden caer presos de una arrogancia y de una complacencia que les hace despreciar a sus competidores y vivir de espaldas a los cambios que se están produciendo en el entorno.

La organización que se acostumbra al éxito puede volverse más conservadora y perder su capacidad de arriesgar. La aversión al riesgo puede alejarla de todo lo nuevo: de los nuevos enfoques de gestión, de los cambios tecnológicos, o de las innovaciones en procesos, productos, servicios o mercados.

Cuando pensamos que hemos encontrado la fórmula del éxito es posible que dediquemos toda nuestra energía a sostenerla y replicarla. Sin embargo, en un mundo en el que todo cambia continuamente, lo más probable es que esa fórmula no siempre nos vaya a funcionar. Por ello necesitamos mantener el impulso y la frescura iniciales al objeto de seguir innovando y creando fórmulas de éxito.

Piense en las organizaciones que hace pocos años sorprendíeron y se revelaron como modelos de crecimiento y de éxito. Piense en la situación en que se encuentran hoy. Algunas han desaparecido. Otras atraviesan momentos difíciles. Pero también hay organizaciones que supieron mantener su capacidad de conectar con el mercado y que siguen construyendo proyectos que les permiten seguir siendo organizaciones de éxito y mantener ese impulso que les permitió llegar hasta donde han llegado.

¿Qué podemos aprender de esas organizaciones? ¿Y de sus líderes?

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Notas

David A. Nadler es presidente y CEO de Delta Consulting Group y especialista en cambio organizacional, liderazgo ejecutivo y desarrollo de equipos.

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Responses

  1. Lo más peligroso del éxito es cuando se confunde o se le atribuye falsa semejanza con el mérito…

    • Buenos días Alex
      Gracias por tus comentarios
      Y gracias por ser parte de Cartografía
      Un saludo desde Sevilla
      José Luis


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