Posteado por: joseluisp | 16 enero 2010

Planes de acción

Enero es un mes de cambios. De cierres y de aperturas. De motivaciones para comenzar de nuevo. Por eso solemos reflexionar en torno a revisar nuestras metas y sobre qué podemos mejorar para conseguirlas. Esta es la razón por la que nos hacemos nuevos propósitos cuando comienza el año.

Algunos iniciarán esta tarea en solitario. Otros, según su complejidad, recurrirán a un profesional: un consultor, un terapeuta, un mentor,un coach… En el último caso (buena elección) el coach acompañará a su cliente a definir sus objetivos, a analizar qué le falta para alcanzarlos, a precisar qué va a hacer para conseguirlos y a considerar qué obstáculos se va a encontrar por el camino y qué va a hacer para salvarlos.

En cualquier caso, tanto si actuamos en solitario como si recurrimos a un profesional, el resultado del proceso es un plan de acción. Un documento que contiene las actividades a las que uno se compromete a ejecutar para lograr los objetivos deseados.

¿Cómo debe ser un plan de acción? Robert Nathan y Linda Hill consideran que para que un plan debe reunir una serie de criterios para que nos ayude a llegar a buen puerto.

En primer lugar, las metas deben esta bien definidas. De nada nos sirven las declaraciones ambiguas sobre qué es lo que queremos obtener. El plan debe fijarse en términos de resultados alcanzables y medibles.

Por otra parte es importante que uno establezca un compromiso hacia el plan. Cada persona es la única propietaria de su plan de acción y de las acciones que contiene, a pesar de que haya contado con un profesional para su elaboración. Cuando no existe este sentimiento de propiedad es muy difícil llegar a un compromiso real hacia el cambio.

El plan no es algo rígido, sino flexible. Por ello es importante estar preparado para revisarlo regularmente. Una revisión requiere mantener rutinas de seguimiento para detectar cuándo nos estamos desviando de nuestras metas y es necesario poner en marcha acciones para corregir el rumbo.

El plan debe ser realista. Debe estar construido considerando nuestros miedos y nuestras resistencias al cambio y debe tener en cuenta posibles acciones para afrontarlos. También debe considerar que en su ejecución tendremos momentos en que aparecerán la decepción y la desilusión, y que necesitaremos recursos para lidiarlos.

Y lo más importante: un plan de acción no es bueno si no se convierte en acción, en ejecución, en resultados. Si no existe un viaje hacia ese escenario deseado y una voluntad de emprender es viaje el plan se quedará en una mera declaración de intenciones, y esto sería una manera muy triste de perder el tiempo.

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Responses

  1. Buena síntesis de todo aquello necesario para
    “ponerse andar”. Todos hemos sufrido en nuestras carnes lo complicado de cambiar ciertos hábitos y modificarlos y crear otros nuevos….

    Me viene a la menta las palabras de Alex Rovira en su “buena suerte”: si no tenemos suerte, será porque mantenemos las costumbres o hábitos que nos llevan al fracaso. Si quieres buena suerte, cambia las circunstancias. Tu entrada nos ayuda a esa lucha.

    Un saludo Jose Luís

    • Gracias por tu comentario
      Tienes razón, al final es como en tu último comentario: nuestro saboteador puede estar allí esperando cualquier momento de debilidad
      Un abrazo desde Madrid

  2. […] Planes de acción […]


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