Posteado por: joseluisp | 5 abril 2010

Juegos

¿Cómo se relacionan las personas entre sí? La forma en que interactúan los seres humanos fue durante muchos años el objeto de estudio del psiquiatra norteamericano Eric Berne.

De la misma forma que necesitamos el aire y el alimento para sobrevivir, también necesitamos el contacto con los demás. Así, numerosas investigaciones demuestran que las personas privadas de este contacto padecen un deterioro de su bienestar físico y mental, lo que explica nuestra necesidad de recibir estímulos de nuestros semejantes.

Berne denominó transacción a la unidad básica de la interacción entre dos personas. Cualquier transacción está formada por un estímulo y una respuesta. Nuestra necesidad de contacto con los demás nos mueve a buscar su reconocimiento, a obtener de ellos transacciones que nos aporten información positiva o negativa sobre nosotros mismos. A estas transacciones las denominamos caricias, y el hambre de caricias positivas explica en gran parte la forma en que los seres humanos nos relacionamos entre nosotros.

Esta idea nos lleva a entender cómo actuamos cuando no conseguimos caricias positivas. En primer lugar lo hacemos participando con los demás en juegos, maniobras a corto plazo cuya única finalidad es conseguir su reconocimiento positivo. Por otra parte, también nos dedicamos a interpretar un guión que nos construímos nosotros mismos para sostener los juegos en que participamos. Guiones y juegos dan lugar a una programación que repetimos de forma sistemática y previsible en nuestras relaciones y que está conectada con nuestras actitudes, nuestros sentimientos y nuestras emociones.

Eric Berne identificó y clasificó los diferentes juegos en los que participamos las personas en el marco de nuestras relaciones, ya sean familiares, de pareja o sociales. Sin ánimo de crear una lista cerrada, inició un trabajo muy interesante sobre las diferentes estrategias que utilizamos para conseguir caricias de los demás, aunque sean negativas.

En estas transacciones, Berne identifica tres estados del yo: el Padre, el Adulto y el Niño. Estos estados del yo permiten agrupar nuestros sentimientos y nuestras conductas según estén relacionados con las figuras paternales, con nuestra evaluación adulta de la realidad, o con nuestra infancia. Esta distinción nos ayuda a analizar cómo interactuamos los seres humanos con nosotros mismos y con los demás, recurriendo al Padre para protegernos y dar cuidados, al Adulto para gestionar la realidad y al Niño para buscar y recibir cuidados.

Los trabajos de Berne fueron la base sobre la que se construyó el Análisis Transaccional, una teoría de la personalidad que ha ejercido una gran influencia en la psicoterapia, el coaching, la orientación, el trabajo social, la consultoría de recursos humanos, la educación y la formación.

Notas

Juegos en que participamos, de Eric Berne, está publicado por RBA Integral. Desde su publicación original en 1960 ha sido uno de los textos más influyentes del campo de la psicología. Su repercusión fue tal que, a pesar de estar inicialmente dirigido a un público profesional, se convirtió en un best-seller editorial y sus ideas tuvieron un gran impacto sobre la cultura popular de su época.

Debo agradecer las correcciones a este texto de Agustín Devós. Agustín es el responsable de Jeder Libros y actualmente prepara el próximo lanzamiento de “La Intuición y el Análisis Transaccional”, un texto de Eric Berne inédito en castellano.

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Responses

  1. Tal vez el disfrute sea el sentimiento perfecto. Alejado de los demonios interiores y cercano al juego. Tal vez no haya ningún camino a la felicidad, y la felicidad sea el camino. Tal vez para alcanzar nuestros propósitos sea necesario disfrutar del camino.

    Un saludo Jose Luís. Efectivamente. Nos vemos demasiado poco en persona.

  2. Hola Jesús
    Gracias por comentar
    Efectivamente todo está en el viaje, no en la llegada
    Un abrazo
    José Luis

  3. Sí, José Luis, todos necesitamos caricias (reconocimiento de que existimos, si se prefiere). Si no las conseguimos positivas, nos enzarzamos en juegos psicológicos para extraerlas negativas.

    Hacemos una trastada, entramos en polémicas o nos comparamos (“el mío es mejor que el tuyo”). Nos volvemos Salvadores, Perseguidores o Víctimas, ya que dentro de ése triángulo dramático nos aseguramos mucha comida basura. “Si no fuera por ti”, “Ya te tengo hijo de perra”, “Pobrecito de mí”…

    Poco a poco seleccionamos nuestros juegos favoritos, que van conformando una opinión propia y de los demás que podemos resumir en Yo estoy (bien/mal) / Tú estás (bien/mal). A su vez, cada uno de estos juegos irá “confirmando” esa decisión, esa posición ante la vida, que determinará toda la vida; nuestro guión. Todo esto se realiza de manera inconsciente, y la buena noticia es que se puede cambiar.

    Muchas gracias por tus palabras. Efectivamente, si no te he respondido antes es porque estaba terminando el libro que citas. Hoy, por fin, he conseguido terminarlo y enviarlo a imprenta!!

    Un abrazo

    • Hola Agustín
      Gracias por tu comentario
      Quiero publicar próximamente un post sobre el triángulo dramático de Karpman, por lo que te agradezco que lo pongas sobre la mesa
      Esperamos ver pronto el texto de Berne en las líbrerías
      Un abrazo
      José Luis


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