Posteado por: joseluisp | 13 septiembre 2010

Quejarse

Vive instalado en la queja. Siempre que habla de las cosas que le suceden lo hace desde el dolor, desde la pena, el resentimiento, la disconformidad y la insatisfacción.

Se ve a sí mismo como una víctima. Una persona que vive en un mundo de hostilidad, que está sometida a las circunstancias de la vida y que no tiene ninguna capacidad ni para mejorar su situación, ni para alcanzar sus objetivos, ni para lograr mejores escenarios.

Dedica toda su energía a encontrar a los culpables de su infelicidad y a compararse con los demás. A veces se lamenta de sí mismo y se reconoce responsable de todo de una manera destructiva, resignándose a la idea de que él ha nacido así y de que ya es tarde para cambiar.

Ha conseguido encontrar espacios de confort dentro de la queja. Después de todo hay personas que simpatizan y empatizan con ese sentimiento. Algunos, haciendo un noble ejercicio de solidaridad, se vieron en la obligación de ayudarle y rescatarle. Sin embargo entraron en un juego peligroso y actualmente son motivo de sus quejas, pues no le ayudaron de la forma que a él le habría gustado. Recientemente pasaron a engrosar la lista negra de aquellos agresores que le impiden alcanzar la felicidad.

¿Qué pasaría si saliese de ese espacio? ¿Qué sucedería si reflexionase sobre la forma en la que está contribuyendo él mismo a esa situación? ¿Y si descubriese que es sólo su forma de pensar lo que le aleja de esa felicidad?

Sólo él puede dar ese paso. Nadie lo puede hacer por él.

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Responses

  1. Rompamos con nuestro yo anterior. Salgamos de nuestra zona de confort. Buena reflexión José Luis, tomo nota…
    Me permito recomendarte una lectura “Prohibido Quejarse” http://www.nuevoviernes-nuevolibro.es/2009/08/prohibido-quejarse-una-historia-para.html

    UN FUERTE ABRAZO

    • Hola Javier
      Muchas gracias por tu comentario
      Y por tu recomendación
      Un abrazo
      José Luis

  2. José Luis, poderosa reflexión para iniciar cambios en nuestra actitud!
    Ser víctima o protagonistas en nuestra vida.
    Escapar de ese círculo vicioso y poner todo nuestra energía cambiarnos y mejorarnos a nosotros mismos-

    Me gusta venir a visitarte a tu rincón, me gusta leer tus reflexiones. Aprendo a ser cada día más valiente para contestar esas preguntas poderosas que tú nos planteas…
    Crezco cuando te leo.
    ! Me encantan estas virtuales visitas!

    Un abrazo

    • Muchas gracias Sara
      Yo también agradezco todo lo que me aportas a mi y a Cartografía
      Un abrazo

  3. De pequeño el profesor le tenía manía, sus padres no le apoyaban, luego su mujer no le entendía, el jefe lo tenía enfilado…

    Con quien se cruce, y a nada que tenga oportunidad, la conversación se podrá resumir en “Pobrecito de mí.” o quizá en “¿No son terribles? (las cosas que me pasan)”.

    Desde la infancia aprendieron que situarse en el papel de Vícitmas tiene muchas ventajas. También saben que son muchos los que disfrutan con su papel de Rescatadores. Y seguirá el carrusel. Alguno de ellos se pasará a Perseguidor. “Sólo trataba de ayudarte” dirá el Rescatador cuya ayuda se rechaza, o la Víctima en un momento dado soltará un “Me prometistes que me ayudarías con tal cosa y no has hecho nada” (o lo que es lo mismo, “Ya te tengo hijo de p.”). Y así una vuelta y otra, y otra más.

    No es el universo quien conspira contra él; ya se encarga él mismo de hacerlo.

    • Es un juego muy peligroso en el que nadie gana y todos pierden
      Muchas gracias Agustín por participar


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