Posteado por: joseluisp | 20 septiembre 2010

Mitos sobre el coaching

En mis talleres sobre coaching veo que cada vez son más las personas que conocen nuestra profesión. Sin embargo, algunos asistentes traen algunas ideas sobre los coaches que no dejan de sorprenderme. Probablemente los responsables somos aquellos que nos dedicamos a hacer difusión de lo que hacemos y que no siempre sabemos transmitirlo.

Así que estoy preparando para mis próximas sesiones material para desmitificar algunas ideas sobre nuestro oficio. Allá van algunas:

Los coaches viven en la perfección: como en todas las profesiones, los coaches desarrollamos actividades de marketing y comunicación para dar a conocer nuestros servicios. En ellas nos presentamos con una imagen impecable, trasmitimos seguridad e intentamos dar las respuestas correctas. Sin embargo en la vida real cometemos los mismos errores que el resto de las personas. Una de las distinciones que consideramos más importantes en nuestra profesión es la de la vulnerabilidad. Sólo podemos conectar con las personas, con sus emociones y con sus contradicciones desde nuestra vulnerabilidad, desde nuestras heridas, compartiendo nuestra convicción de que no somos supermanes y de que, igual que el resto de los mortales, nos hemos equivocado en casi todo.

Tenemos además con una segunda distinción: el egoless. Sabemos que para que una sesión de coaching funcione es imprescindible que nuestro cliente se encuentre en un espacio confortable. Para ello el coach debe prescindir de su ego y limitarse a escuchar a la persona de manera activa, desde la humildad y sin emitir juicios ni opiniones.

Los coaches son unos seres encantadores: trabajamos con las personas para acompañarles a alcanzar sus objetivos. Para ello necesitamos crear un entorno seguro. En nuestro proceso utilizamos algunos recursos como la metáforas, la poesía, las imágenes o la música. Sin embargo, esto no significa que vivamos en mundo rodeados de belleza y de buenas intenciones.

No seríamos buenos profesionales si nos limitaramos a decirles a nuestros clientes lo que quieren oir con muy buenas palabras. Lo cierto es que en muchas ocasiones les incomodamos y los desafiamos a salir de su zona de confort.  A veces les acompañamos a descubrir qué responsabilidad tienen en todo lo que les sucede, o a desmontar los juegos que ponen en marcha para autoengañarse y desconectarse de la realidad. En ocasiones nuestro trabajo gira en torno a los objetivos de negocio del cliente, a sus competencias profesionales, a los conflictos con las personas de su entorno y a situaciones que muchas veces se alejan de ese tono positivo que damos a nuestros blogs.  Trabajamos para que nuestros clientes alcancen sus metas y, en muchas ocasiones, el proceso no es un camino de rosas.

Cualquier persona puede hacer coaching: un proceso en el que se trabaja con las emociones de las personas, con sus creencias, con sus miedos y con sus contradicciones no se puede improvisar. En mi caso yo me formé y me certifiqué con parámetros internacionales. Esto beneficia al cliente, pues me compromete a desarrollar mi trabajo respetando un código deontológico que protege sus intereses legales y éticos.

Por ello es interesante, si está a punto de contratar un coach, que se informe sobre sus acreditaciones. Como en cualquier profesión, cualquier persona puede hacer coaching pero siempre que haya completado el itinerario de formación y experiencia que le capacita para ello.

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Responses

  1. Modelo de conducta. El coach es modelo de conducta para sus clientes, no tanto vivir en la perfección, ha de tener coherencia entre lo que hace, lo que dice y lo que siente.
    Podemos conectar con el cliente desde la vulnerabilidad o dede la fuerza, o desde el instinto.
    El itinerario de formacion es muy relativo. Quien es coach y quien no? Me autoriza una organizacion jerárquica que suele servir a sus propios fines?
    Para mí, la clave está en el trabajo personal, el coach ha de recorrer un camino personal, ese es el itinerario.
    En todo lo demás, de acuerdo 🙂
    Antonio

    • Buenos días Antonio
      Gracias port u comentario
      Veo que coincidimos en muchísmos puntos
      Respecto al itinerario de formación, también estoy de acuerdo en que es relativo. No obstante, es un proceso que no se puede improvisar y que requiere un esfuerzo por parte del coach para capacitarse.
      Bienvenido a Cartografía
      José Luis Pérez

  2. Tu articulo me ha inspirado,he escrito algo del que, en parte, eres responsable
    Y claro, estamos cansados de personas que piensan que hacer coaching es como llevar al perro al parque 🙂
    SAlu2

  3. Buenos días, Antonio
    Gracias por tu comentario
    Celebro haber creado ese torrente de inspiración
    Tu y yo sabemos que hacer coaching es algo muy serio, que no se improvisa y que no tiene nada que ver con ese folclore que a veces vemos en el mercado
    Un saludo
    José Luis

  4. Desde mi enorme desconocimiento, tengo la sensación de que en tu sector hay un intrusismo tremendo y una gran falta de formación, cosa que por más que se quiera no se puede suplir únicamente con el deseo de ayudar. Es un asunto tan delicado que no vale cualquiera. Una cosa es que yo sepa sumar y otra muy distinta que por eso ya sea matemático.

    Lo segundo que veo y que apuntas es que por buscar el lado positivo de las cosas (a veces de forma bobalicona) frecuentemente encuentro la negación del polo opuesto. Negarnos algo no impide su existencia y por más que la avestruz esconda la cabeza, como no corra se la come el león. “No existe el frío, sólo la ausencia de calor”. Son frecuentes simplismo tales en los que se confunde un eje infinito (temperatura) con uno de sus polos (Son fáciles de detectar al darles la vuelta: “No existe el calor, sólo la ausencia de frío”).

    Es un serio peligro que seguro intentáis combatir. Ánimo!

  5. Hola amigo
    Gracias por tu reflexión y por visitar de nuevo esta tu casa.
    Efectivamente nos enfrentamos al intrusismo, pues estamos conviertiendo la palabra coaching en un comodín, en una palabra genérica que asociamos a todo lo que implica una consultoría personalizada one to one.
    Tampoco el coaching consiste en crear un entorno seguro para aumentar la autoestima del cliente dicíendole lo que quiere escuchar. A veces debemos acompañarlo a enfrentarse a lo que no quiere escuchar: a sus miedos, a sus contradicciones, a sus puntos ciegos o a sus estrategias para autoengañarse. En ocasiones el proceso puede incomodarlo y se aleja de ese “buen rollo” que a veces caracteriza la literatura en torno al coaching.
    Un abrazo
    José Luis


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