Posteado por: joseluisp | 6 julio 2011

Conectores y divisores

La cultura de la conexión gira en torno a las relaciones, a aquello que es común entre las personas, los lugares y los conceptos. Es una cultura que busca la eliminación de nuestras diferencias, de las cosas que nos separan y de nuestras fronteras. Cree firmemente en la unión frente a la fragmentación y, por naturaleza, defiende aquellos modelos que apoyan la toma de decisiones en los principios democráticos.

La mayor resistencia a la que se enfrentan los conectores está en el pensamiento fundamentalista que, paradójicamente, tiene su foco en las zonas más desfavorecidas del planeta y en aquellas en las que se producen las mayores concentraciones de poder económico.

La cultura de la división reduce toda nuestra realidad a polaridades, a extremos enfrentados. Está a favor de las jerarquías y de los rankings, de la competencia y de las guerras. Considera la cooperación como una señal de debilidad y anhela un mundo equilibrado a costa de mantener una guerra interminable contra el mal. Los divisores se sienten atraidos por la ideas del control y esto se manifiesta en su interés por controlar a la naturaleza, a las personas, a sus cuerpos y a sus emociones.

Actualmente hay un cambio cultural que está transformando nuestra civilización de una manera lenta pero segura. Algunas personas viven el mundo desde esa idea de conexión, mientras que otras lo hacen desde la fragmentación. El choque entre divisores y conectores se manifiesta en todas las áreas de la vida: en el discurso político, en los negocios, en la ciencia, en el arte, en las relaciones familiares, en la sexualidad, en la religión, en la psicología o en la medicina.

La colisión entre los dos sistemas culturales, los conectores y los divisores, se produce en el interior de cada nación, de cada tradición religiosa y de cada sistema político.

No podemos permanecer ajenos a esta dialéctica. Cada día que pasa está definiendo nuestra civilización actual. Y también nuestra vida cotidiana, pues diariamente tomamos decisiones que nos acercan a nuestros semejantes o que nos separan de ellos. Ser consciente de ello ya es dar un paso.

Notas:

La distinción entre la cultura de la conexión y la cultura de la división se la debemos al sociólogo norteamericano Philip Slater.

En este enlace puede acceder a un artículo de Slater sobre esta distinción y sobre su impacto en el discurso político.

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Responses

  1. Hola José Luis!!

    Pues pienso, que donde más se nota la cultura divisora es en la religión y la política, donde los divisores se creen tener siempre la razón y descalificar cualquier pensamiento contrario por considerarlo inválido, llevando esto a las atrocidades que en toda la historia y en la actualidad vemos a diario, por simplemente no aceptar la pluralidad de opiniones. Muy triste este panorama porque sufren y pagan las consecuencias los menos favorecidos.

    Bye

    • Buenos días, Esther
      Gracias por tu comentario.
      Coincido contigo: no hay nada más fragmentador que el pensamiento único.
      Cuando caemos en él nos convertimos al fundamentalismo y olvidamos que cada experiencia puede ser percibida desde múltiples puntos de vista.
      Un abrazo desde Bilbao.
      José Luis


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