Posteado por: joseluisp | 25 enero 2012

Estrategias Defensivas

¿Cómo responde ante las presiones a las que se enfrenta en su día a día? A lo largo de su vida ha desarrollado una serie de hábitos defensivos que le ayudan a confiar en que puede dominar estas situaciones y a enfrentarse al estrés y a toda la ansiedad que éste lleva asociada.

En el momento que debe hacer frente a todas estas presiones se disparan en su cabeza multitud de conversaciones. Algunas de ellas giran en torno a una decisión: si interioriza o exterioriza todos los sentimientos y problemas a los que se está enfrentando. Otras conversaciones se debaten en torno a la decisión de hacer frente a ellos o eludirlos.

Por ello, algunas personas desarrollan una estrategia orientada a interiorizar que, llevada a un extremo, consiste en volcar toda su confianza en sí mismos y en desoír cualquier voz que analice la situación desde una perspectiva externa. En el otro extremo, se encuentran personas que confían excesivamente en la percepción de los demás, delegando toda la atención ellas, y eximiéndose de toda responsabilidad a la hora de afrontar los problemas y sentimientos que surgen en su camino.

En un plano paralelo, las pautas defensivas con las que hacemos frente al estrés conllevan la decisión de abordar o eludir estas situaciones. Las personas que llevan a un extremo la decisión de abordarlas, reaccionan precipitadamente para solucionar todas las adversidades que aparecen en su camino. Por otra parte, la elusión llevada al extremo hace que algunas personas eviten pensar en las dificultades, o que esperen para resolverlas tanto tiempo que éstas se han agravado hasta un punto crítico en el momento de tomar las decisiones.

Como verá, no existe una forma mejor o peor a la hora de hacer frente a la adversidad. De lo contrario, cualquiera de nuestras estrategias llevadas al extremo llega a un punto en que dejan de sernos útiles, pues dejan de funcionar y se convierten en una debilidad y en una fuente de desgaste.

Como vimos cuando abordamos el síndrome del sacrificio, la única forma de atenuar este desgaste no consiste en cambiar de estrategia, sino la de practicar hábitos de renovación. Prácticas que nos ayuden a contrarrestar el daño fisiológico y psicológico que causa el estrés. Cualquiera es buena siempre que le ayude a mejorar su resistencia física y psíquica ante las dificultades. Y a usted ¿cual le funciona mejor?

NOTAS

Puede encontrar más información sobre nuestras estrategias defensivas en Líder Emocional, de Richard BoyatzisAnnie McKee y Frances Johnston. Está publicado en castellano por Deusto.

También puede consultar estas cuatro estrategias en el gráfico que he adaptado de esta obra. Se encuentra en este enlace y corresponde al material de mi Taller de Liderazgo para Directivos.

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