Posteado por: joseluisp | 1 febrero 2012

Coeficiente de optimismo

No espere resultados espectaculares de un grupo formado exclusivamente por pesimistas. Pero tampoco de un equipo de personas que ven la vida de color de rosa. Probablemente un equipo de alto rendimiento está más cerca del optimismo que del pesimismo, de hecho las investigaciones muestran que los optimistas actúan mejor que los pesimistas y consiguen mayores índices de éxito. Sin embargo sería interesante conocer cuál es la clase de optimismo y la cantidad que hace posible que personas y equipos logren sus metas.

Dennis Perkins menciona el coeficiente de optimismo como la proporción entre los optimistas y los pesimistas de un grupo. Puede intuirla desde el momento en que está seleccionando personas para construir su equipo y su contribución a los resultados puede ser superior a la de el conocimiento técnico o académico de sus miembros. Después de todo, tanto el optimismo como el pesimismo son tremendamente contagiosos y actúan de forma resonante o disonante sobre el clima emocional del grupo.

Respecto a la calidad del optimismo no nos sirve un optimismo cualquiera. Absténgase de rodearse de aquellos optimistas compulsivos que perciben el mundo como si fuera un cuento de hadas. El optimismo capacitante es el de aquellas personas que están conectadas con la realidad, las que dentro de la adversidad saben percibir las oportunidades ocultas que ésta lleva consigo y son capaces de reformular situaciones difíciles en oportunidades y soluciones.

El optimismo no es algo que adquirimos exclusivamente cuando se forma nuestra personalidad. Es una actitud aprendida. Se adquiere y se cultiva a lo largo de toda la vida, en una carrera de fondo en la que trabajamos con nuestro diálogo interior. Pero no todo consiste en cultivarlo, también necesita transmitirlo a las personas que colaboran con usted.

En tiempos difíciles se necesitan personas capaces de ser optimistas. Necesitamos líderes que se fijen desafíos que otros consideran imposibles. Buscamos personas que crean que se pueden hacer cosas donde los demás no creen, y que sean capaces de convencer a los demás de ello.

Pero recuerde que no vale con cualquier clase optimismo. El optimismo que le puede abrir muchas puertas, el que le ayuda a alcanzar escenarios que son imposibles desde el pesimismo es sólo aquél que está aferrado a la realidad. Procure no desconectarse nunca de ella.

NOTAS

La distinción del coeficiente de optimismo aparece en Lecciones de Liderazgo, de Dennis Perkins. Está publicado en castellano por Ediciones Desnivel.

Anuncios

Responses

  1. Efectivamente José Luis, el optimismo es un arma de doble filo con el que hay que tener cuidado. Si te rodeas de optimistas sin que no miran a su alrededor ni su actividad diaria, caeremos en el punto de ser visionarios locos (de aquí tomo la idea del libro Haz que funcione de David Allen), y es necesario la conexión a la realidad, qué sucede a nuestro alrededor, para establecer unas pautas y esquemas adecuados a la realidad que nos corresponde.

    Atendiendo a tu separación de optimistas, hace unos días, cenando con unos amigos de un Máster, les comenté mi clasificación de la gente en: teletubbies, teletubbies chiripitiflauticos y personas.

    Los primeros son aquellos que ven el mundo de un color de rosa, son optimistas de poco fiar aunque sin mala intención. Los segundos son optimistas que buscan su definición de bien, a cualquier precio, les gusta regodearse de un círculo de personas a los que manipular y excluier a aquellos que los han detectado, creando una cortina de humo para que no se trasmita lo sucedido en su círculo. Son optimistas, pero hay que tener cuidado con ellos. Se detectan porque perjudican seriamente el desarrollo del trabajo de aquellos que han detectado su modus operandi. Por último, están las personas, aquellas que trabajan porque ése es su deber, tienen conciencia de lo que es necesario hacer en su día a día, conocen a quienes les rodean, en qué situación se encuentran, analizan los pasos siguientes para conseguir los objetivos, pero no a costa de sacrificar a los demás, respetan el trabajo de sus compañeros y se respetan a sí mismos, no permitiendo que la dejadez de otros influyan en su desarrollo y en la consecución de sus objetivos, ni en los de los demás. Son felices al sentirse productivos y proactivos, trabajan y motivan para que los demás consigan sus objetivos. Es un concepto de felicidad y optimismo basado en el trabajo diario, no en lo que puedo conseguir, sino en conseguir que estén hechos aquellos pasos que nos llevan a la consecución de nuestras metas.

    • Buenas tardes, Javier
      Gracias por tu comentario
      Me gusta la distición entre los tres tipos. Coincido contigo en que nuestro valor está en nuestra conexión con la realidad y en nuestra capacidad de trabajo. Sin comportamientos disonantes ni manipuladores
      Un saludo
      Y bienvenido a Cartografía

  2. Genial post, totalmente de acuerdo en ese matiz entre optimismos… el optimismo debe ser enmarcado en un escenario realista, siempre

    • Buenos días, José Luis
      Muchas gracias por tu comentario
      Efectivamente hay escalas de optimismo. Unos nos dan poder y nos acercan a nuestros objetivos, otros deterioran nuestro poder nos alejan de nuestras metas.
      Bienvenido a Cartografía
      Un saludo

  3. […] y comunicaciones que recibimos. A raíz de las respuestas que he recibido a la entrada sobre el coeficiente de optimismo he podido comprobar que muchas personas comparten esta […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: