Posteado por: joseluisp | 7 marzo 2012

Jugadores de poder

Recientemente me he visto atrapado, sin pretenderlo, en uno de esos juegos de poder que se generan en las organizaciones. Por ello he estado revisando algunos textos de Claude Steiner en torno a personas controladoras y a juegos de poder. Vimos en su día que nos encontramos en un juego de poder cuando alguien intenta que hagamos algo que no queremos hacer, o nos impide que hagamos aquello que queremos hacer.

Es fácil reconocer a una persona controladora. Entre otras maniobras, las personas controladoras presentan las alternativas posibles en términos de “esto” o de “aquello”. La explicación se encuentra en que estos jugadores de poder perciben el mundo a través de categorías excluyentes, como si viviesen en un espacio bidimensional lleno de polaridades blanco-negro que no tiene escalas de grises ni tonos intermedios. Este enfoque controlador altera un mundo que es multidimensional, imponiendo dicotomías estrechas sobre la realidad sin tener en cuenta que existen alternativas creativas, llenas de diversidad y con múltiples facetas y colores.

Claude Steiner identifica cuatro tipos de personas en torno al control y a los juegos de poder: los manipuladores conscientes, los jugadores de poder instintivos, los inocentes y los cooperadores.

Los manipuladores conscientes (cabezas frías) son personas que utilizan la manipulación como su forma de vida. Conocen los juegos de poder y los utilizan de forma consciente para conseguir sus metas. Cuando encuentran resistencia su respuesta consiste en la escalada en el juego o en la retirada a una posición segura donde esperar una oportunidad mejor en la que obtener ventajas. Actúan con la cabeza fría, sin hacerlo de forma apasionada, y sin implicarse emocionalmente.

Los jugadores de poder instintivos (cabezas calientes) son personas que están acostumbradas a los juegos de poder. Crecieron en un ambiente habituado a ellos donde aprendieron a usarlos. Por ello los utilizan de forma impulsiva y no deliberada. Cuando encuentran resistencias pierden el control e inician una escalada en el juego, lo que frecuentemente les lleva a conseguir menos de lo que aspiran.

El tercer jugador de poder es el inocente. Los inocentes carecen de habilidades para los juegos de poder. Tanto, que a veces no se dan cuenta de su existencia o se dan cuenta cuando es demasiado tarde y descubren hasta qué punto han sido utilizados por otras personas.

Finalmente, los cooperadores son aquellos que rechazan los juegos de poder. Consideran que es preferible cooperar a competir con los demás para conseguir lo que quieren. Muchos de ellos son jugadores de poder que han desertado de las posiciones controladoras. Por ello saben usar los juegos de poder, pero también saben detenerlos y responder a ellos de manera cooperativa.

La alternativa al control es la cooperación. Los cooperadores trabajan en la dirección yo gano / tu ganas. Piensan que casi siempre es posible llegar a una solución creativa que permita que la mayoría de las personas consiga lo que quiere. Para ello deben rehusar a las opciones que presentan las personas controladoras y desenmascarar la escasez que subyace en su juego, presentando la cooperación y la negociación como alternativas al control. Sólo desde la cooperación es posible una solución sin ganadores ni perdedores. Como desafío, es tremendamente interesante.

NOTAS

Puede conseguir más información en El Otro Lado del Poder, de Claude Steiner. Está publicado en castellano por Editorial Jeder.

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Responses

  1. Buenísimo!!! en las organizaciones empresariales es constante el juego de poder. Yo misma estoy aprendiendo a manejarlos porque no me gusta la competencia, prefiero la cooperación, pero me falta experiencia para lidiar con estos roles en materia organizacional

    • Buenas noches, Laura Elena
      Gracias por participar
      Estoy de acuerdo contigo: preferimos la cooperación. Aunque a veces no es fácil lidiar un entorno competitivo
      Bienvenida a Cartografía
      José Luis

  2. “Juegos de poder, juegos de perder”
    R. Tagore, La religión del hombre.

  3. Buenos días Agustín
    Efectivamente, la cooperación funciona mejor que el control
    Aunque en un juego de poder exista un ganador, queda tanto resentimiento en lo perdedores que a medio plazo la ganancia del ganador comenzará deteriorarse
    A largo plazo el resultado es negativo: todos pierden
    Gracias por participar. Un abrazo


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