Posteado por: joseluisp | 1 agosto 2012

El otro lado de la queja

A veces llegamos a la queja cuando concentramos toda nuestra atención en aquellas cosas que nos faltan. Cuando vemos la vida desde lo que no tenemos nos instalamos en el mundo de la escasez. Algunas personas encuentran en esta escasez una motivación para prosperar, pero otras pasan a dedicar toda su energía en lamentarse de lo que les falta. Y lo hacen construyéndose una posición de víctima. Un rol que, en ocasiones, puede estar asociado a zonas de confort pues, alrededor de la víctima, siempre aparecen personas dispuestas a rescatarla y a consolarla de manera interesada o desinteresada.

Lo más peligroso del juego de la víctima es que cuando nos instalamos en él lo hacemos convencidos de nuestra inocencia. Consideramos que estamos atrapados en una situación de la que no somos responsables y, al vivir en la creencia de que jamás contribuimos a ella, nos resulta imposible encontrar los recursos y soluciones para abandonar este rol de víctima y encontrar una salida.

Existe una alternativa a la queja. Consiste en valorar aquellas cosas que sí tenemos. Cuando conectamos con lo que tenemos nos instalamos en la gratitud, en un mundo donde podemos conectar con nuestra abundancia valorando todo aquello que hemos conseguido sin obsesionarnos con aquello que nos falta.

La magia de la gratitud nos ayuda a crecer como personas. Desde ella conectamos con nuestra creatividad y con nuestra capacidad de innovar. Ambas nos permiten encontrar soluciones para conseguir aquello que nos falta y para seguir prosperando en nuestra abundancia.

La pelota está en su terreno. La escasez y la abundancia son percepciones personales y usted decide en cuál de los dos mundos desea vivir. La primera le llevará irremisiblemente al espacio de la queja mientras que la segunda le llevará a la gratitud. La abundancia le conecta con las herramientas para crecer en la vida. La escasez, sin embargo, contiene una trampa peligrosa: la de encontrar una zona de confort en la queja. Una vez que se se instale en ella, será muy difícil salir de ahí. Usted decide.

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Responses

  1. Me ha encantado esta reflexión, creo que casi todas las personas caemos en esta posición aunque sea una vez, aunque sea por un tiempo, y es cierto si uno se instala allí, luego todo es más complicado
    Buenísimo!

    • Buenas tardes, Laura
      Gracias por participar
      Totalmente de acuerdo. Es una trampa en la que solemos caer fácilmente.
      Y lo peor es que nos despoja de nuestra energía y nuestra creatividad
      Un abrazo

  2. Mi padre siempre ha dicho que ser agradecido es gratis. Reconocer las cosas por las que debemos estar agradecidos es un ejercicio diario de fuerza interior y de conciencia del presente. Mi estimado José Luís, sigo tu blog desde el curso que nos diste.

    • Buenos días, José Enrique
      Gracias por participar
      Y por ser parte de Cartografía
      Un abrazo


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