Posteado por: joseluisp | 12 septiembre 2012

Amenaza y Castigo

¿Qué induce a las personas a recurrir a la amenaza y al castigo para influir sobre el comportamiento de los demás? David Kipnis describe cinco factores que inducen a las personas a presionar sobre los demás para forzar su voluntad o su conducta.

El primero es la ira, una emoción que dispara el deseo de castigar a los demás por los errores reales o imaginarios que han cometido. También tenemos el miedo, pues las personas que necesitan protegerse de amenazas reales o imaginarias desarrollan respuestas dirigidas a neutralizar la fuerza de sus supuestos atacantes. En tercer lugar se encuentran las necesidades de autoestima en torno a nuestro ego, pues hay quien sólo consiguen satisfacerlas buscando y atacando las vulnerabilidades y las inseguridades de los demás.

Puede observar cualquiera de los tres casos no sólo en el mundo de las relaciones personales, también se manifiestan en el dominio de las organizaciones y en el de la política. En estos dos últimos casos existe un agravante: cuando las personas que sienten el deseo de coaccionar a los demás tienen una sólida base de poder, la combinación puede ser devastadora.

Pero no todas los comportamientos que implican la amenaza y el castigo están asociados a nuestras emociones. Muchas personas y organizaciones recurren a medios violentos simplemente como una herramienta que le permite conseguir beneficios económicos. Así, el deseo de enriquecerse a toda costa les lleva a cometer actos reprobables que inducen a los demás a que renuncien a algo propio mediante la violencia o la intimidación.

Y el factor más sorprendente que existe detrás del del poder coercitivo es la implicación en el rol. Muchas personas consideran que las funciones de su puesto de trabajo conllevan el potencial de hacer daño a los demás y que, en ocasiones, sus obligaciones les llevan a recurrir al castigo y la amenaza como medio para ayudar a que su organización alcance sus metas.

La Real Academia de la Lengua Española define la coacción como aquella fuerza o violencia que se ejerce sobre alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo. Sea por la razón que sea, en este preciso instante muchas personas la están ejerciendo para alcanzar sus objetivos. Y lo hacen recurriendo a medios de influencia que tiene un efecto nocivo sobre los demás. Es el lado oscuro del poder. Inquietante.

Notas

Estas cinco motivaciones que generan la necesidad de recurrir a la coacción se encuentran en la obra de David Kipnis The Powerholders. Está publicada por The University of Chicago Press.

Anuncios

Responses

  1. Muy bueno, sobre todo eso de: “Muchas personas consideran que las funciones de su puesto de trabajo conllevan el potencial de hacer daño a los demás”. Lo veo todos los días.

    • Buenas tardes, Ana
      Gracias por participar
      Efectivamente es triste ver como hay personas que utilizan su posición para desplazar sus conflictos y sus inseguridades hacia los que se encuentran en una posición más débil
      El resultado es muy inquietante
      Un abrazo muy fuerte
      José Luis


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: